El Santo Cáliz fue empleado por Jesús durante la Última Cena y, según nos cuenta la tradición, después de pasar por Roma, Huesca y Zaragoza, llega a Valencia en el siglo XV. Ahora, lo podemos venerar y admirar en la Catedral de Valencia. Además, desde 2015, cada 5 años, coincidiendo con el Año Santo Jubiliar del Santo Cáliz, podemos ganar indulgencia plenaria.